Bam-Bam, la quinta estrella

-El que busca siempre encuentra e Iván Zamorano sabe de ello; sus títulos y legados son muestra de su entrega que hizo que se convirtiera en leyenda.

Desde un principio el talento de Iván Zamorano era indudable. Con pasos por clubes como Cobreandino, Cobresal y el fútbol europeo, empezaría a pavimentar su paso para uno de los clubes más grandes del viejo continente.
Proveniente de Maipú y nacido en la ciudad de la fe en el éxito, Bam Bam mostraría su sed intríncica por deleitar al ojo del hincha con su desplante futbolístico y su arma más letal, sus goles de cabeza en un Estadio nacional lleno hasta la bandera
Corría el año 1992 cuando el gigante de Europa, el Real Madrid se diera cuenta de su talento, por lo que pagaría más de 6 millones de dólares al club dueño de su pase, el Sevilla. “Para esa época un era un paso sumamente importante, ya que ir Europa era el destino de las estrellas…aunque lo sigue siendo” declara Julio Salviat, premio nacional de periodismo deportivo 1996. Jorge Valdano, DT de los merengues, se volvería el Darth Vader de su estadía en el club de la capital española.
Acostumbrado a romperle la mano al destino y records, Iván Luis nuevamente sería el actor principal de otro capítulo en donde el DT lo tenía renegado a la quinta opción. Zamorano, fiel a sus raíces, no bajó los brazos al punto de llegar a ser titular, ser pichichi de La Liga y ganarse a la afición madridista.
Si hay algo que el chileno recuerde es su paso por la selección nacional. Zamorano logró concretar 34 goles en 69 encuentros oficiales, llegando así a ser el cuarto mayor anotador en la historia la Roja actualmente. “
Junto a su inseparable compañero, Marcelo Salas, llegaron a ser conocidos como “Sa-Za” anotando entre ambos 71 goles. “Yo crecí viéndolos jugar, era una maravilla, probablemente no volvamos a presenciar algo así”, recuerda con nostalgia Víctor Hugo, periodista y escritor. Actualmente Alexis Sánchez y Eduardo Vargas son los llamados a reemplazar esta maravillosa dupla que hizo soñar y delirar a los fanáticos.

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