Chile, Uruguay y Finlandia: Distintas visiones en educación

La educación chilena actual urge de un cambio, el cual ya fue anunciado por el gobierno
– Finlandia y Uruguay son dos países que en base a reformas, han sido ejemplo para otros países.

Por: Felipe Aguilar, Erick Araya, Mayra Carvajal

La nueva reforma educacional impulsada por el actual Gobierno de Michelle Bachelet es vista como la solución a los problemas de formación y desigualdad académica que actualmente tiene Chile, pero, ¿es este realmente el cambio en el sistema que el país necesita?

El país vivía con varias de las reformas que dejó la dictadura de Augusto Pinochet, situación que lentamente ha ido cambiando. El segundo mandato de Michelle Bachelet al frente del país ha tenido una consigna desde el principio: reformar y cambiar el país para bien.

La nueva reforma educacional, entre muchas de sus aristas, contempla un cambio profundo en el sistema educacional chileno, como la eliminación del copago y el fin al lucro en aquellos colegios que reciban dinero por parte del Estado.

Por algo se parte

No muy lejos de Chile hay un país con menos de un quinto de la población chilena, que hace varios años ha sido bien visto por su manejo en temas sensibles y polémicos como el aborto, la legalización de la marihuana o el matrimonio homosexual.

Uruguay, con cerca de tres millones y medio de habitantes y un PIB (Producto Interno Bruto) bastante inferior al chileno, se las arregla para ser uno de los países más estables en materia de educación.

La enseñanza en general es gratuita desde el jardín de infantes hasta la graduación universitaria, situación muy distinta a la que tiene Chile actualmente. Esto comprueba, de cierta manera, que no tiene por qué ser un país desarrollado como Alemania, Noruega o Finlandia para que los gobiernos realicen cambios drásticos.

Jorge Méndez, asesor educacional internacional uruguayo, cuenta un poco más sobre las diferencias entre la educación chilena y la uruguaya.

Además, da su visión sobre si la reforma educacional, con todas sus aristas, es o no el camino que debe seguir Chile para cambiar la educación.

 

Aterrizando a la realidad

Si bien Uruguay tiene una realidad muy dispar a Chile en prácticamente todos los ámbitos, como país han demostrado que los cambios sociales son posibles. Pasaron de una educación y de un sistema obsoleto y corrompido a ser un ejemplo para cualquier país de Sudamérica.

Por ejemplo, una de las misivas de la educación uruguaya es que cada niño cuente con un computador para su crecimiento y formación como estudiante. Esta estrategia tuvo sus contratiempos debido a fallas en la implementación, pero hoy en día cuenta con más de un millón de estudiantes con computadores personales.

En cambio, en Chile, los ejes de la reforma no apuntan tanto al desarrollo y formación de un escolar en el ámbito tecnológico, sino que apuntan más a un cambio en la educación en general. El fin al copago y el hecho de que los colegios no puedan lucrar sin duda que será un gran avance en la trasparencia de la educación, sus educadores y quienes los financian, pero no apuntan al desarrollo personal de cada alumno.

Esto no necesariamente significa que una reforma sea mejor que otra, son posturas y objetivos distintos sobre la educación, pero que sin duda marcan un patrón. En los últimos reportes de UNESCO y de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), Uruguay ha crecido en materia de educación considerablemente con los años, quedando atrás de Chile que si bien ocupa los primeros puestos, ha sufrido una especie de estancamiento en el tiempo.

Entonces, ¿garantiza esta reforma  una mejora en la educación chilena?

Angélica Bravo, profesora de educación general básica y directora de la escuela Sol Naciente de Conchalí, habla un poco sobre cuáles son las falencias de la reforma educacional.

No existe una sola respuesta para esta pregunta, todo dependerá del punto de vista que se le quiera dar. Si se trata de una educación inclusiva, que estreche las diferencias entre clases sociales y permita estudiar de manera digna a quienes menos oportunidades tienen, sí, lo es. Pero existe otro punto de vista de la educación, el cual se enfoca más en el desarrollo humano del estudiante, el cual se hace en Uruguay y en otro país muy alejado.

Un ejemplo a seguir

Finlandia es considerada por el PISA (Programa Internacional para la Evaluación del Estudiante) como uno de los ejemplos a seguir en materia de educación.

Cuentan con una educación básica obligatoria entre los seis y 16 años, pero con varios reparos en comparación a la chilena. El país europeo, por ejemplo, se enfoca en la calidad y no ‘sobre exigir’ a los estudiantes.

La educación básica es totalmente gratuita, el Estado cubre todo lo que es material de estudio y además proporciona las comidas con los alimentos necesarios para los estudiantes, según la edad que tengan. Para aquellos que vivan a una distancia muy larga de la escuela, se les da la posibilidad de reembolsar los viajes hechos.

Los cambios en el país del norte de Europa se vivieron hace varias décadas. Es más, hasta principio de los 60, la educación era muy similar a la que tiene Chile actualmente. Mucha desigualdad, deserción en gran parte de las familias con menos recursos y etilismo, el cual dejaba ‘lo mejor’ para los más ricos.

La reforma educacional finlandesa hizo, en un transcurso de alrededor de 30 años, reducir las desigualdades en aproximadamente un 25%.

Entonces, ¿en qué quedamos?

Sin duda que si hay algo que a Chile le hace falta, es un cambio. El legado de la dictadura en materia de educación, caducó. Es un sistema antiguo que necesita de reformas y cambios, pero entendiendo que estos no son de la noche a la mañana.

Finlandia pudo, en más de 30 años, terminar con la desigualdad. Chile busca exactamente lo mismo, pero con un método distinto y que solo el tiempo dirá si fue efectivo o no, pero lo concreto es que se viven épocas de cambio y el país necesita estar preparado para afrontarlos.

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