Felipe Camiroaga, un halcón libre

 

El animador marcó la televisión chilena con su personalidad y versatilidad, dejando un vacío que a siete años de su trágica muerte aún no se ha podido llenar.

Caída, ausencia y destrozo. Tres palabras que definen a un canal de televisión que perdió parte importante de su equipo tras la caída del Casa C-212, entre ellos el alma del canal, Felipe Camiroaga. TVN, que por esos tiempos tenía alta audiencia con “Buenos Días a Todos”,  murió con su tan querido animador.

El Matinal de Chile, como bien decía su eslogan, comenzó luego de un tiempo con un proceso de reestructuración que lo llevó a grandes cambios, incluyendo a animadores, panelistas y hasta el nombre, pero sin Felipe el programa no ha logrado salir a flote. Las fanáticas que son denominadas las viudas de Camiroaga, hacen que de cierta forma en animador siga vivo en los corazones.

El Halcón de Chicureo se caracterizaba por ser una persona alegre, siempre dispuesto a ayudar a la gente, no de forma pública sino que fuera de pantalla. La solidaridad siempre la ha tenido a flor de piel. Fue uno de los motivos por los cuales emprendió el viaje, junto a “Desafío Levantemos Chile”, del que ya sabemos cuál fue su desenlace.

Un animador que marcó una generación, mientras fue creciendo paulatinamente. Muy pocos recuerdan sus comienzos y sus programas fallidos, porque lo que queda en el corazón de la gente es la memoria de un hombre que simpatizaba con todos, sin pelos en la lengua y que siempre estaba ahí para brindar su ayuda y amistad.