Iglesia San Francisco: un oasis en el centro

Destino de extranjeros, locales, pobres, ricos, cristianos y laicos.

“Vivir en minoridad, sin propio y siendo solidarios” es el emblema de la Comunidad Franciscana que mantiene vivo el legado de su fundador.

Iglesia San Francisco y Museo Colonial 

Ubicada al costado sur de la Alameda, entre las estaciones Universidad de Chile y Santa Lucía, se encuentra la construcción más antigua y resistente que ha existido desde que Pedro de Valdivia fundó la capital de Santiago. Con más de 500 años de historia y numerosos terremotos encima, la Iglesia San Francisco se mantiene majestuosa e imponente con la influencia barroca que tanto la caracteriza.

A su derecha se sitúa el Museo Colonial y Convento de la Orden Franciscana que actualmente alberga a 8 frailes que están al servicio de la comunidad. Entre estos monumentos yace un hermoso jardín impregnado de paz, con aves silvestres, peces de colores y una pequeña pileta que mantienen vivo el espíritu de San Francisco de Asís, popularmente conocido como el patrón de la ecología y los animales.

Una verdadera acogida

Con una carrera de ingeniería jamás ejercida y más de 20 años dedicados a la religión, se encuentra Manuel Alvarado: director del Museo y de la Iglesia, quien nos comenta que “es difícil mantener un legado donde nada es propio y todo es común. Hay que hacerse cargo de los hermanos que están mayores y además eso se hace con un espíritu de alegría y cordialidad”.

Esta casa parroquial mantiene sus puertas abiertas para todo aquel que necesite de ella; cristianos que les pesa el alma, personas en situación de calle o simplemente turistas que no pueden dejar pasar este destino al visitar nuestra Región Metropolitana

La atmósfera de este espacio es inmensamente valorada por los transeúntes que buscan un momento de paz e intimidad, ya sea caminando entre pavos reales, adorando Mártires, agradeciendo los favores concedidos o rezando con fervor.
La gente en situación de calle recurre frecuentemente a este espacio donde encuentran no sólo un refugio, sino también el pan y una palabra de aliento. El fraile mayor nos comenta que “acá hay un comedor inmenso que da desayuno a gente de la calle de lunes a viernes en un promedio de 80 personas por día”.

Y para quienes deseen conocer más sobre la historia de San Francisco, existe una comisión de jóvenes en el Museo Colonial que acompañan e informan a los presentes a través de un recorrido personalizado. Esto complementado con una serie de pantallas interactivas que exponen la historia del museo a través del lenguaje de señas. Paralelamente se encuentran tablas en Braille a lo largo de los pasillos con el fin de fomentar la inclusión y la cultura.