Iván Trujillo, el hombre detrás de las cámaras

  • El poco apoyo al arte y los proyectos frustrados como tópicos que en algún momento se transformaría en una oportunidad.
  • La comunicación audiovisual y la docencia como una mezcla que logró hacer feliz a alguien.

Con una diabetes que poco a poco logró superar, más una drástica baja de peso que lo ayudó a ver luces luego de acostumbrarse a las sombras. Iván Trujillo hoy se muestra con una energía y positivismo que aflora en todo momento y circunstancia en la Universidad Andrés Bello, como uno de los encargados del Centro de Medios. Aprendió a ver lo bueno, con su esposa como escudo.

Llegó a ese trabajo en 1995 con apenas 22 años, cuando los estudiantes recién empezaban a encariñarse con las técnicas y equipos de edición. Su primera idea como comunicador fue la de crear documentales, pero dado el poco apoyo económico y de implementos hacia el mundo del arte, no pudo, “Me quedé con algo que me gustó mucho con el tiempo, cuando descubrí el tema de la docencia’’. Y así es como hoy trabaja en ambas profesiones.

“Hoy puedo hacer mis desordenes, mis lapsus, me mantengo controlado con mi doctor una vez al año”. Comenta Iván, tras superar una enfermedad que lo obligó a cambiar radicalmente su vida, y que mantiene desde que era un joven egresado de 120 kilogramos. Tras ser diagnosticado con Diabetes, los berlines, las tortas y pastelillos, se transformarían en el desafío más duro de afrontar. Su esposa fue y es un pilar fundamental que lo apoya en su estricta dieta.

La llegada de sus hijos a los 30 años, como él mismo cuenta, le da un giro radical a su vida, y le ayuda a tomar conciencia del rumbo que tomaba sin cuidarse ‘’Ellos cambian la mentalidad absolutamente y las prioridades son distintas también, lo que hace mirar todo de otra manera’’.

Cuenta en tono de broma y un poco basado en su experiencia que si sus hijos optaran por seguir una carrera parecida a la de él los apoyaría, pero con un consejo empírico de lo que implicaría aquel inestable y arduo camino: “No me interesa que sean los mejores, pero  sí que den todo por serlo, en el fondo es la felicidad de ellos”.

‘’Hoy en día he aprendido a controlar mi enfermedad, puedo desordenarme de vez en cuando, pero me mantengo bien’’, con estas palabras finaliza lo que es la historia de su vida, las complicaciones que llegaron en el camino, pero que finalmente le enseñaron a ser la persona que es hoy, un padre y esposo ejemplar que también hace lo que le gusta, y pretende dejar eso como enseñanza.

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