Las creencias de la necrópolis

El camposanto de Recoleta posee mitos e historias conocidas que son buscadas diariamente por las miradas curiosas.
Las creencias atraen a muchos visitantes que buscan desvendar los misterios de este lugar.
Incrustado en el corazón de la capital que no descansa, el Cementerio General de Recoleta transmite calma y tranquilidad en sus calles desiertas. Fundado por Bernardo O’Higgins, en 1981, busca dar sepultura digna a la libre creencia, sin distinciones, al menos en la muerte.
Mito es aquella narración de hechos sagrados que invaden el mundo cotidiano. Esas narraciones, cuando se creen verdaderas, pueden llegar a un alto grado de importancia para la sociedad, quienes difunden, validan y constantemente tergiversan la historia real. Esto se ve reflejado en el Cementerio General, con historias como la de la novia embalsamada, que en realidad nunca fue novia, la llorona que busca desesperadamente a su hijo o las viudas que viven su luto a los pies de las tumbas de sus esposos.
Las miradas curiosas que llegan al cementerio son muchas veces por las leyendas y la esperanza de encontrar algún indicio en los pasillos sobre los personajes más conocidos de este lugar, sin siquiera percatarse de lo poderosa que es la mente y el entrar predispuestos a ver y sentir las historias intangibles del cementerio. “Si quieres ver fantasmas vas a entrar al cementerio y vas a ver fantasmas. Todos los que trabajamos aquí podemos asegurar que nunca ha sucedido nada paranormal”, confirmó Cristian Niedbalski, trabajador e historiador del cementerio.
Desmitificando las creencias populares, los trabajadores que están día y noche en el cementerio, relatan sus experiencias que confirman que los mitos no pasan de cuentos e imaginación de los visitantes, así lo relata el guardia de seguridad Pedro Serrano, quien trabaja hace 30 años en el lugar: “Uno se imagina que va a salir una persona de repente o ruidos que se sienten que son palomas, un gato, un florero que se cae, pero nada fuera de lo común. Es normal para nosotros”.
Las historias tangibles e intangibles son las que le dan vida a esta ciudad de los muertos y que a través de las creencias populares destacan la relevancia histórica y cultural que tiene el cementerio para nuestro país. Verdaderas o no, las historias que se cuentan sobre el cementerio son parte de su patrimonio y transforman este lugar en templo cultural para la sociedad, registrando sus etapas, evolución y creencias populares.