Pablo Escobar: el narco que cambió la historia

  • Escobar se encabezó como una de las influencias más potentes en la historia de Colombia.
  • Además de controlar a la policía y al pueblo, figuró en la política como congresista durante 1982.

 

La lucha por el narcotráfico aumenta significativamente en Colombia, pareciera que los nuevos trabajadores ilegales intentan imitar a uno de los más renombrados en el tema, Pablo Escobar, quien desde Medellín dejó un gran legado en “el negocio”.

Pablo Escobar Gaviria, el narcotraficante que logró a través de la cocaína, convertirse en uno de los hombres más ricos del mundo durante su época, supo muy bien cómo administrar el negocio, logrando incluso manipular a las autoridades y pasar por encima de cualquier tipo de ley.

Escobar, quien creo el Cartel de Medellín fue el principal exportador de drogas a Estados Unidos. Desde pequeño le interesó el mundo de los negocios ilegales, comenzando con el contrabando de televisores y autos robados.

Con el afán de mejorar su imagen, el Patrón del Mal como se hacía llamar, estuvo presente en las poblaciones más vulnerables, realizando obras de caridad como  construcciones, creaciones de canchas, repartición de dinero y otras actividades que lograban mantener empatía con los pobladores de Medellín, y a su vez formando una especie de ejército a su favor.

Fue en la época de los 80 cuando comenzó su carrera más distinguida, pues fue uno de los pocos narcotraficantes que logró llegar a la política, posicionándose en la cámara de representantes de Colombia.

 

De la hacienda hasta la política

En 1981 Escobar se enfocó en llegar al Congreso tras presenciar el poder de la política durante la intervención del General Manuel Antonio Noriega, que logró llevar a cabo el rescate de la hermana de los Ochoa-Vásquez (principales socios del Cártel), quien había sido secuestrada por enemigos de Escobar, mientras que el Patrón del Mal había puesto en marcha mucho antes el movimiento Muerte a Secuestradores que resultó en vano.

Fue en 1982 y con el apoyo del pueblo y de políticos que aprovecharían sus influencias cuando Pablo Escobar llegó al Congreso. Durante este periodo hubo una disputa por la aprobación de la exoneración a delincuentes colombianos, a la que Escobar y Carlos Lehder (otro traficante del Congreso) se oponían en totalidad.

Dos años duró la carrera política del Patrón del mal. Fue el Ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla quién perseveró a través de acusaciones hasta despojar a Escobar, consiguiéndolo a un precio que le costaría la vida.

Ya sin cargos gubernamentales, Escobar dejó de preocuparse por la exoneración, pues había sido rechazada, en ese margen decidió entregarse a la policía y cumplir condena en La Catedral –cárcel que él mismo creó-. No pasó mucho tiempo cuando se escapa de ella y la policía colombiana lo captura quitándole la vida.

Hoy, Colombia recuerda al Patrón del Mal como un asesino manipulador, deben ver su legado en el movimiento del narcotráfico que aún sigue latente, y la impunidad de muchos de ellos. Recuerdan a Escobar con un gran pesar, pues su historia se basó en muerte y delincuencia, pero muchos admiran lo que dejó su mente estratégica y su alma caritativa.

 

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