Santiago, poco pedaleable

  • Actualmente, son pocas las comunas que cuentan con ciclovías desarrolladas
  • Los conductores irrespetuosos y el caos vial son factores determinantes en el poco uso que se les da, más allá del beneficio saludable que presume.

Por: Felipe Aguilar, Erick Araya, Mayra Carvajal

Santiago cuenta con, al menos, más de 5 millones y medio de habitantes, lo que supondría una extensa cantidad de ciclovías como las tienen ciudades desarrollas como Ámsterdam, Berlín o Nueva York.

Chile, según el Índice de Desarrollo Humano del año 2014, está en el puesto 41. Si bien son números azules, esto se ve duramente contrastado con la realidad. Santiago no es una ciudad “amigable” para los ciclistas, ya que los espacios destinados al uso de la bicicleta están en solo algunas comunas y, muchas veces, están cortadas, dejando a la deriva al ciclista por un buen tramo.

Lo concreto es que, en la capital, por muy beneficioso que sea para la salud andar en bicicleta, las constantes peleas entre automovilistas y ciclistas no lo son, por lo que aún falta mucho para avanzar hacia una sociedad que incluya al ciclista y lo respete.

Conductor vs Ciclista

Si bien una gran parte de las pistas exclusivas están diseñadas en bandejones donde no afecta a los vehículos, hay varios carriles para ciclistas que están en la calle, donde deben lidiar con los automovilistas.

Los accidentes provocados por conductores irrespetuosos son normales, como también lo son los ciclistas que no respetan los márgenes de las pistas, lo cual es una eterna pelea sin solución.

Otro punto que no se puede dejar de lado es el hecho de que los ciclistas, en la noche, no ocupan chalecos ni objetos reflectantes, por lo que quedan parcialmente invisible para los conductores.

El experto en vialidad, Alberto Escobar, nos dice cómo podrían evitarse estos problemas.

Ciclismo para todos

Más allá de todas las peleas y los malos ratos que puede generar andar en bicicleta en Santiago, hay un punto a favor en el cual saca amplia ventaja como medio de transporte con respecto al auto: es barato. Bikesantiago y Bici Las Condes, son algunas de las opciones para acceder a una bicicleta.

Actualmente, un auto promedio puede rendir, en promedio, diez kilómetros por litro de bencina, unos 7 mil pesos por cien kilómetros recorridos. Andar en bicicleta, esos mismos cien kilómetros, es gratis.

Ser ciclista solo supone una inversión inicial, la cual es de la bicicleta e implementos de seguridad como casco y luces reflectantes para el uso nocturno.

Imagen ciclovia de Santiago

Beneficioso para la salud

Si bien andar en bicicleta por las calles de Santiago puede producir un malestar emocional y/o físico, ya sea por algún vehículo imprudente o algún accidente que el ciclista pueda sufrir, montar una bicicleta hace bien para la salud.

Esta actividad física, que además es una de las más utilizadas por los chilenos junto al “running”, ayuda a combatir el sedentarismo y a promover una vida sana. Beneficios que, a largo plazo, el cuerpo humano los agradece.

Ni siquiera el hecho de que Santiago sea una de las ciudades más contaminadas del mundo afecta a esto, ya que son casos muy específicos y aislados en los que la contaminación ambiental puede incidir de manera determinante en la salud de una persona.

Solange Galarce, Kinesióloga, explica los mínimos riesgos que puede tener la contaminación en una persona.

Educación vial de calidad

Aún queda mucho por mejorar. Santiago actualmente es una ciudad deficiente en cuanto a ciclovías y convivencia entre ciclistas y automovilistas, pero, ¿cómo puede cambiar esto en los próximos años?

Sin suda que la construcción de más vías, como así también descongestionar la ciudad y promover la bicicleta como medio de transporte, serían un gran aporte para hacer de Santiago –y Chile- una mejor sociedad.

En los países desarrollados, por ejemplo, se les enseña de pequeño las responsabilidades que conlleva andar en bicicleta, el respeto que hay que tener hacia y para el conductor.

Cesar Garrido nos explica detalles sobre la educación vial.

El cambio no será inmediato, lo más probable es que tome varios años. Pero solo así se podrá avanzar en una sociedad que respete al ciclista y al automovilista por igual.

Bicicleta en Holanda